lunes, 6 de marzo de 2017

OTROS CUENTOS SON POSIBLES: DANIELA, LA INTRÉPIDA FOTÓGRAFA, EN BUSCA DEL ARCO IRIS








En este cuento la protagonista es una niña de 6 años que se llama Daniela, pero como pasa en muchos cuentos, no se trata de  una niña cualquiera.
Desde pequeñita siempre le ha llamado la atención los colores y ya con 2 añitos lo que quería era poder alcanzar lo más alto del arco iris y poder fotografiar esos colores tan llamativos, desde el violeta en el interior, pasando por el azul, verde, amarillo, naranja, hasta en el rojo en el exterior.
 
A Daniela con sólo 6 añitos le encanta la fotografía, porque desde que empezó a atraerle la idea de alcanzar lo más alto del arco iris se dedicó a hacer fotos de sus colores desde su pequeña altura.
Pero claro, ella quiere más y no quiere esperar a ser más mayor para poder ver los colores desde más altura.


Su mejor amigo se llama Mateo, están en la misma clase de 1º de primaria y pasan mucho tiempo juntos, pero él siempre ha pensado que Daniela está loca “¿Daniela cómo vas a alcanzar el arco iris si no puedes volar?, a lo que ella siempre le contesta “Claro que puedo volar, algún día te lo demostraré”.

Un día Daniela y Mateo se fueron al campo que estaba al lado de la urbanización en la que vivían, a jugar. Como era un día que parecía que iba a llover, sus papás les dijeron que no se adentraran mucho y que se quedaran más cerquita de las casas, a lo que Daniela y Mateo obedecieron sin rechistar.
Se pasaron toda la mañana jugando: Daniela fotografiando todo lo que le llamaba la atención por sus colores: mariposas, mariquitas, todas la flores que encontraba a su paso…mientras  Mateo buscando piedras para su colección.
Como era de esperar, empezaron a caer las primeras gotitas y para grata sorpresa de Daniela apareció un espectacular arco iris…
Como Daniela era muy aventurera e  intrépida, lo primero que se le ocurrió fue subirse al primer árbol que vio con la idea de poder hacer una foto de los estupendos colores del arco iris…Mateo le insistía que era muy peligroso…él era más cobardica y le daba miedo subirse a los árboles, volviéndole a repetir  “¿Daniela cómo vas a alcanzar el arco iris si no puedes volar? ,a lo que ella le volvía a contestar  “Claro que puedo volar, algún día te lo demostraré”.

Desde el árbol pudo hacer fotos muy bonitas del arco iris…pero aún descontenta porque las fotos no estaban hechas desde una gran altura…quería subir más alto y para eso tenía que pensar en algo.
Unas semanas después Daniela y Mateo se fueron con sus familias a pasar el día al parque de atracciones. También daban pronósticos de lluvia, pero no importaba, porque ese mismo día se iba a celebrar allí un concurso de globos aerostáticos y Daniela estaba súper emocionada porque a toda costa quería subirse en uno de ellos. Quería subir lo más alto para poder fotografiar esos  fantásticos colores con los que anhelaba desde hacía tanto tiempo…
Daniela, tan valiente como siempre, se subió al globo con su madre, mientras su padre, Mateo y la familia de éste les saludaban animándoles y aplaudiendo.

A los pocos segundos de levantar el vuelo el globo, empezaban a caer las primeras gotas...No diluviaba...Simplemente unas poquitas gotas sirvieron para que apareciera por arte de magia ese ansiado arco iris con el que llevaba soñando toda la vida Daniela.

Daniela consiguió cumplir su sueño...subir lo más alto posible y hacer unas magníficas fotos de los colores del maravilloso arco iris con el que se encontró en las alturas...
Ese día, por fin Daniela pudo decirle a su gran amigo “¡Por fin pude volar, te dije que algún día te lo demostraría!”.





sábado, 4 de marzo de 2017

HABLEMOS DE CINE


Para esta tarea he elegido la película LAS MUJERES DE VERDAD TIENEN CURVAS de Patricia Cardoso no sólo porque destaquen los personajes femeninos (Ana, Doña Carmen, Estela, Pancha o Rosalie muestran sus vidas, sus trabajo, sueños y aspiraciones), sino porque el papel de la protagonista, Ana, rompe los estereotipos fílmicos de género y también con los estereotipos de representación de la población inmigrante. 


El protagonismo de Ana es esencial en la película. En su viaje iniciático hacia la madurez, conocemos cómo le afectan los mandatos de género -que no afectan a los hombres- somos testigos de cómo se transforman sus relaciones con su entorno familiar, especialmente con su hermana Estela, y cómo vive su primera experiencia amorosa y sexual.

El desarrollo de su personaje pone en marcha diversos procesos de visibilidad, identificación y de empatía. Por un lado, visibiliza problemáticas vitales a menudo ocultas por afectar a los ámbitos domésticos y personales y, por otro, crea nuevos procesos de identificación alejados del imaginario patriarcal.



En ‘Las mujeres de verdad tienen curvas’ conviven diversos personajes femeninos. Destacan dos modelos de feminidad muy marcados y diferenciados. La feminidad tradicional y patriarcal está representada el personaje de Doña Carmen, Ana refleja, un nuevo modelo de feminidad moderna. Ella lucha por definir su identidad fuera de los modelos tradicionales.
Doña Carmen es una figura respetada en su ámbito familiar y laboral, de ahí su rango de “Doña”. Ha trabajado durante toda su vida, tanto en su México natal como en Los Ángeles. Considera que el destino natural de las mujeres es el matrimonio y la maternidad.

La película finaliza con la imagen de Ana en las calles de Nueva York. En un claro guiño a espectadoras y espectadores, finalmente camina del modo que siempre la ha corregido su madre, “erguida, recta, como una dama”. Este final es positivo y vitalista.

Nuestra heroína particular- una heroína única en el panorama cinematográfico por los rasgos vistos anteriormente -nos ofrece nuevas posibilidades de identificación. Es una heroína cotidiana. No es una gran heroína cinematográfica, como son los grandes héroes masculinos que, destinados a elevadas misiones, salvan a la tierra o a la humanidad. Pero su lucha no se adscribe únicamente a la cotidianidad. Dada su procedencia mexicana, la fuerte oposición familiar, la situación económica, su logro de ir a la Universidad es equiparable a las misiones de los héroes. ‘Las mujeres de verdad tienen curvas’ ofrece además de una tipología de heroína que no es víctima.

Otra gran aportación son nuevos modos de representación del cuerpo, la sexualidad y el amor.

El modelo y canon de belleza occidental como categoría construida ha variado a lo largo de la historia. Actualmente, las modelos y actrices fijan en las sociedades postindustriales, democráticas y capitalistas, el ideal de belleza femenino. Mujeres famélicas que no representan a la mayor parte de las mujeres imponen la dictadura de cuerpos irreales e inalcanzables. El cine tiene mucho que ver con la difusión de estos cuerpos.

La dictadura del físico es otra de las formas de control hacia las mujeres. Históricamente el canon de belleza ha afectado a las mujeres de manera especial. No obstante, desde la última década el culto a los cuerpos perfectos y esbeltos afecta también a los hombres.
Según el canon de belleza occidental actual las protagonistas de la película se considerarían gordas. No es habitual que el cine represente estos cuerpos.

El título de la película es en sí mismo una declaración de principios y de intenciones. Las mujeres reales, las mujeres de verdad no son delgadas, tienen formas, tienen curvas. Por supuesto que a las mujeres de la película les importa su aspecto. De hecho, Ana llega a afirmar que le encantaría adelgazar, pero no dejan que su aspecto físico determine su existencia. Son felices tal y como son o aprenden a serlo.

En definitiva, ‘Las mujeres de verdad tiene curvas’ es una película única, que ofrece nuevas posibilidades de identificación lejos del orden simbólico patriarcal: por el protagonismo de sus personajes femeninos, tanto la heroína que representa Ana, como el soberbio retrato de Doña Carmen, esa madre autoritaria; por la representación de las masculinidades; por mostrar esos cuerpos reales alejados de la dictadura del canon de belleza occidental; por construir una relación amorosa lejos de los patrones patriarcales del amor romántico y por mostrar la sexualidad responsable y libre.





Os dejo el enlace a esta magnífica película por si tenéis ocasión de verla:


o el trailer :



viernes, 3 de marzo de 2017

VIRGINIA WOOLF y UNA HABITACIÓN PROPIA

VIRGINIA WOOLF y su ensayo UNA HABITACIÓN PROPIA

Virginia Woolf, de nacimiento Adeline Virginia Stephen fue una novelista, ensayista, escritora de cartas, editora, feminista y cuentista británica, considerada una de las más destacadas figuras del modernismo literario del siglo XX.
“UNA HABITACIÓN PROPIA” lo he elegido por ser considerado como ensayo feminista y su argumento gira en torno a un espacio literal y ficticio para escritoras que se encuentran dentro de una tradición literaria dominada por hombres.
El título del ensayo proviene de la idea de Woolf de que, "una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir novelas".Woolf observa que las mujeres han sido apartadas de la escritura debido a su pobreza relativa, y que la libertad financiera traerá a las mujeres la libertad para escribir; "Para empezar, tener una habitación propia... era algo impensable aun a principios del siglo diecinueve, a menos que los padres de la mujer fueran excepcionalmente ricos o muy nobles".
El ensayo examina si las mujeres eran capaces de crear, y la libertad que tenían para producir un tipo trabajo de la calidad de William Shakespeare, atendiendo a las limitaciones que las mujeres escritoras, pasadas y presentes, enfrentan.

CAMBIOS EN EL LENGUAJE









 

Primero quería señalar ya que estamos con el cambio del lenguaje para poder visibilizar a las mujeres, la discriminación sexual ha sido y sigue siendo una de las más extendidas y frecuentes en el mundo; históricamente las mujeres, quienes ocupamos más de la mitad de la población mundial, hemos sido y seguimos siendo discriminadas y violentadas por razón de su sexo, recibiendo un trato desigual por el hecho de considerarnos inferiores al hombre.







Se trata de una forma de exclusión desde el lenguaje que refuerza la situación de discriminación hacia las mujeres promoviendo la generación de estereotipos, utilizando por ejemplo, el género masculino como neutro.

Afortunadamente eso ha ido cambiando y sí que es cierto que desde hace tiempo se venía utilizando “@” para incluir a hombres y mujeres, aunque últimamente lo que he venido observando es que la gente ya empieza a sustituir “@” por una “x”.

Ej: Lxs vecinxs llegaron tarde a la reunión 



Y aunque yo personalmente sigo decantándome por el uso de “@”, sí es cierto que muchas veces me inclino más por el desdoblamiento de los dos nombres gramaticales (ej: niños y niñas en el lenguaje oral /escrito o también en el escrito los/as niños/as) en caso de no tener un nombre genérico para hacer referencia a los dos sexos.
Por tanto, otro de los cambios que más he apreciado en estos últimos años es la utilización de nombres genéricos y colectivos y así no caer en el masculino: profesorado, alumnado, personal, ciudadanía, población…

Ej.: El alumnado puede asistir con sus parejas en lugar de Los alumnos pueden asistir con sus novias

UTILIZAR
NO UTILIZAR
La persona interesada
El interesado
Las personas demandantes
Los demandantes
El profesorado
Los profesores
El alumnado
Los alumnos
La ciudadanía
Los ciudadanos



En cuanto a la segunda pregunta, claro que mi lenguaje ha ido cambiando. Rotundamente sí, desde hace ya años y por mi trabajo ( trabajo en la Administración Local en temas de igualdad)   creo que ya lo tengo interiorizado, de tal manera que ya no me nace el hablar en masculino , utilizando el lenguaje inclusivo en todos los ámbitos de mi vida.

Al invisibilizar a las mujeres, es decir, al no nombrarlas y al reproducir estereotipos se nos excluye, discrimina, y violenta.

Si no comenzamos a reconocer a las mujeres como iguales a los hombres desde el lenguaje que utilizamos para referirnos a ellas, el camino a la igualdad estará cada vez más lejos. 
Es cierto que: LO QUE NO SE NOMBRA NO EXISTE.




jueves, 2 de marzo de 2017

MENSAJES QUE RECIBIMOS Y TRANSMITIMOS





Totalmente de acuerdo con las autoras de esta guía de coeducación. Es cierto que el lenguaje es un potente instrumento de comunicación y que continuamente recibimos mensajes diferenciados para cada sexo. Todos esos mensajes tan estereotipados perpetúan modelos muy tradicionales de masculinidad y feminidad.

Existen investigaciones y estudios cualitativos que han aportado las siguientes observaciones:

-          Se prodigan más sonrisas al bebé cuando es una niña.
-          Se juega de diferente modo corporal según el bebé sea de uno u otro sexo. Hay más contacto corporal con las niñas.
-          Se habla con un tono diferente a los bebés según el sexo; se habla más con una niña.
-          Existen más expresiones de afectividad orales y físicas con las bebés y se les permite llorar más, se les protege más, se les mira como seres más frágiles.
-          Se realizan más expresiones de inquietud ante los peligros físicos a los que se exponen las niñas.
-          Se protege más a las niñas de agresiones de sus iguales, sobre todo si son varones.
-          Se les permiten menos número de  conductas agresivas a las niñas que a los niños y a éstos se les permite jugar más en juegos violentos.
-          Las niñas reciben más manifestaciones de afecto, más protección y más contacto físico que los niños en todas las edades.
-          Las niñas sufren menos castigos corporales y físicos que los niños. Las conductas de dependencia son más toleradas en niñas que en niños.
-          Se aprueba y valora de forma más  explícita los logros de los niños que de las niñas. Se es más permisivo y tolerante con los fracasos femeninos.


En cuanto a la segunda pregunta señalar que los estereotipos nos definen a los niños como más fuertes, ingeniosos, independientes y curiosos. Las niñas, en cambio, son más dependientes, afectuosas, dóciles y colaboradoras. También las actividades que realizan, los juegos que se les asignan, las relaciones, las formas de vestir y de comportarse o las diversiones, son diferentes para cada uno de los sexos.

Educar estereotipadamente en función del género supone colaborar en un desarrollo incompleto de las personas, al potenciar en ellas (niñas, chicas, mujeres) sólo el desarrollo de capacidades, valores y comportamientos que responden al estereotipo del género femenino, y en ellos (niños, chicos, hombres), del masculino. De este modo, tanto las chicas como los chicos se ven privados de la educación en determinados valores necesarios para el desarrollo integral de la persona.

El estereotipo está tan interiorizado que ni siquiera somos capaces de pensar sobre ellos, se aceptan sin ser cuestionados, se muestran como evidentes y, como tales, no parecen necesitar de demostración, por todo ello limitan nuestro pensamiento y, por lo tanto nuestra acción.
Donde podemos ver cómo se refuerzan los estereotipos es en los cuentos tradicionales, cuyos personajes llevan una carga de valores y actitudes muy estereotipados: niños valientes, fuertes, inteligentes, son presentados como héroes o salvadores; niñas miedosas, hacendosas, buenas, obedientes, cariñosas, delicadas que tienen como premio al héroe o príncipe “con cuyas cualidades hasta una pobre cenicienta puede llegar a ser princesa”. En aquellos cuentos, en los que aparece una mujer que infringe las reglas establecidas de ser una buena madre y una buena esposa, entonces es una bruja, una madrastra o una persona malvada y desequilibrada.